Después de una siesta obligada, don Mario Paz sale al monte con sus hijos Fernando, Mariano, José y Víctor en busca del ceibo ideal. Entre hachazos y machetazos ese padre transmite una herencia, un conocimiento ancestral, un oficio.
Mario Paz habla lo necesario, pero en esas palabras justas le ha enseñado a sus changos a reconocer la buena madera, a ahuecarla sin partirla, a cincelarla con el alma, a devolverle los árboles al monte para que mañana, desde sus entrañas, brote una chacarera.
La Reserva Ecológica – Forestal de Santiago del Estero es un proyecto sustentable de Bombos Mario Paz, donde ya tienen sembrados unos 500 ceibos y 150 quebrachos blancos con los que se construyen los bombos legüeros.
TRAILER




